" I'm back "
Jordan reapareció en un partido de fase regular contra los Indiana Pacers después de 17 meses sin practicar profesionalmente el baloncesto. Era un jugador diferente, no sólo porque luciera el número 45, a sus 32 años convirtió su baloncesto de espectacular en 100% efectivo. Era un nuevo estilo, con la suspensión tras el paso atrás como arma principal. Pese al paso del tiempo, mantenía intacto su instinto asesino, es famosa la imagen de un partido que disputaban contra Golden State en el que a falta de cinco segundos, Jordan sube la bola y encesta la canasta de la victoria; se da la vuelta y con una rodilla en el suelo mientras el comentarista jalea "¡¡Ya ha vuelto!!", toca tres veces el parqué como queriendo decir: 'Estoy aquí otra vez'.
Al año siguiente a Jordan se le escapó la nominación de mejor jugador de la temporada, recalando en Karl Malone. En el primer partido de la final del 97 contra los Utah Jazz, los Bulls se impusieron merced a una canasta conseguida por Jordan desde el lado izquierdo del ataque de Chicago. Pero la historia de esa final cambió de rumbo y los Jazz afrontaban el quinto partido en casa con la eliminatoria empatada a dos y mirando de frente a un Jordan debilitado por un virus que le había impedido comer y dormir con normalidad. En la demostración más heroica en la historia de la NBA, Jordan sobrellevó el malestar, respiración dificultosa, sequedad en la boca y una evidente deshidratación; anotando 38 puntos y siendo capaz de decantar el partido del lado de su equipo con un triple a pocos segundos del final. En el sexto y definitivo partido, la imagen para la historia llegó en el tiempo muerto, en el que Jordan y Steve Kerr tramaron la jugada: 'Estáte atento'...'Si te sobremarcan, estaré preparado'. Y le sobremarcaron. Como un traje cosido a medida, Jordan supo ver lo que pasaría en esa jugada, cedió el balón a un desmarcado Kerr que con un triple a falta de 5 segundos colocó el tanteador final en 90-86. Jordan acabó el partido con 39 puntos y 11 rebotes en su haber. Quinto anillo, y como en el resto de campeonatos conseguidos por Chicago, el galardón del jugador más valioso en la final recalló en el número 23.
En la temporada 97-98, pese a no ser el mejor equipo en la fase regular, los Bulls entraron en playoffs como un ciclón. Jordan lideró a su equipo partido a partido hasta llegar a una eliminatoria terrible contra Indiana, a los que lograron superar en el séptimo partido por 4-3. Después de haberse puesto 3-1 por delante en la final contra Utah, Chicago se presentó en el sexto partido en el Salt Lake City dispuesto a sentenciar el campeonato. Pippen estaba renqueante por una lesión de espalda, por lo que Jordan tuvo que asumir todo el protagonismo. Fue un final de partido inolvidable, con fallos arbitrales incluidos, que podrían haber causado variaciones sustanciales en el resultado final a favor de Utah. Pero esa noche todo soplaba en dirección al nuevo anillo. Utah ganaba 86-83 a falta de 41 segundos. Posesión para Chicago. Jordan consigue una canasta rápida y entonces se sucedería la jugada clave de la final. Los Jazz atacaban el aro contrario, y el jugador del cual se encargaba de defender Jordan corta hacia fuera para facilitar un uno contra uno para la estrella del equipo, Karl Malone. Jordan era consciente de ello. Sabía que aquel balón iba a ser para Malone. En vez de perseguir a su par, Jordan corre hacia el pívot en el momento en que recibe el pase, y con la ayuda de Rodman le arrebatan la bola. A sabiendas del desconcierto que ese robo había supuesto en sus rivales, opta por no pedir un tiempo muerto para preparar la jugada final evitando que Utah tuviera oportunidad de rearmarse en defensa. El resto es historia. Michael sube el balón y pide a sus compañeros que le hagan un aclarado. Enfrente tenía a Byron Russell, Jordan se escora hacia la parte izquierda del ataque e inicia la carrera a la canasta, cuando de pronto frena en seco consiguiendo mandar a su defensor al suelo y quedando en una posición franca de tiro. Jordan se eleva. Canasta. 86-87. Aún quedaba tiempo para un último ataque pero John Stockton no acertó con el triple y los Bulls ganaban su tercer anillo consecutivo y el sexto en ocho temporadas. Para el recuerdo quedará también la frase de Antoni Daimiel, quien recordando la frase pronunciada por Larry Bird, dijo "hoy Dios a vuelto a disfrazarse de jugador de baloncesto"; quien por supuesto sería reelegido MVP de la final.
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Michael Jordan,1992
En 1987 los 












